domingo, 20 de diciembre de 2009

El amor después del amor

El tiempo vendrá
cuando, con gran alegría,
tú saludarás al tú mismo que llega
a tu puerta, en tu espejo,
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fue tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón,
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.

Derek Walcott

2 comentarios:

Torres Belén fernanda. dijo...

que buen poema, nunca lo había leído
saludos :)

Anónimo dijo...

me tomé un vino sólo. esta guea me hace sentido. este poema. cantan los pajaritos me echan a acostar. ¿estar curao solo es triste?. si lo es por lo menois no lo noto. besos eufi.