jueves, 6 de agosto de 2009

Bizarro

He conocido al hombre incienso, anduve con un loco al que había que encajarle el hombro de cuando en vez, incluso tuve un novio al que le faltaba la mitad de una pierna, he visto cómo mi awelo le regala flores a un amigo y este se las come,he asistido a performances en las que un tipo disfrazado de vaquero vomita una weá parecida a unos chunchules, entero Jodorowskiano, y una vez volviendo de un carrete, un pollo parado en medio de Plaza Italia, me ofrece un pito, pero de ahí que un oso amarillo me acose en el supermercado…OSEA!!!
Pues iba yo por el Jumbo de Pajaritos enajenada gracias al pendrive, mientras mi vieja se perdía entre los pasillos. A punta de señas me dijo que eligiera un cereal para los niños (mis hermanos) entonces partí con el carrito a ver alguno que contuviera las suficiente cantidad de azúcar como pa tener, a los 30, una diabetes declarada.
Fue cuando tomaba las Zucaritas pa echarlas al carro que un oso amarillo con gorrita roja, sólo con polera, al más puro estilo Winnie de Pooh, toca mi mano con su… garra?. Me asustó y me quité los audífonos. Simulando voz de mono animado (algo así como la de Patricio) me dice, holaaaaaaa. Yo lo miré con cara de asco y le dije que no me interesaba comprar otro cereal que no fueran las Zucaritas, a lo que él agregó que yo era linda. Me quedé mirándolo harto rato frente a él, como buscandole los ojos, osea, los verdaderos ojos, y pude advertir que su cara estaba detrás de la malla que le dibujaba la sonrisa, pero no se veía nada para adentro. No sé por qué chucha insistía en hablar como aweonao y pensaba, que si me hubiera pillado en otro tiempo, otrora, probablemente lo habría pateado y habría salido corriendo.
Él seguía frente a mi, así que agarré la caja de cereales y partí con el carro a otro pasillo, como queriendo perderlo de vista.
Insistente el mono se me aparecía en las esquina de cada pasillo al que iba, agitando su mano, saludandome.Weón, la situación ya era aterradora. Busqué a mi vieja, incluso la llamé por alto parlante.
Cuando ya lo creía perdido gracias al acoso de una tropa de pendejos.
Veo que se venía hacia mi dando saltos y gritando, abrazooooo!!!, y pues me abrazó el muy cara’e raja.
A esas alturas lo único que se me ocurría era: pobre weón, con esa pega de mierda de verano, cagao de calor, adentro de un oso bién fleto que no usaba patalones.
Cuando llegó mi vieja yo estaba métale conversando con el osito, y bueno, comprendí que no es que hablara como aweonao… Porque de verdá era un OSO, vivía en Osolnadia entre otros osos de distintos colores, así como el oso de Ambrosoli y la weá.
Igual yo le pregunté por qué no usaban pantalones y él me dijo que era porque “sus cositas” estaban escondidas entre la felpa, yo lo encontré notable, aseveré que me alegraba que no fuera un exibicionista. Ah, y claro que conocía a Winnie de Pooh… y al oso Yoggy entre otras celebridades de Osolandia.
Nos despedimos de un abrazo y un beso.Mi mami impactada, pero amorosa como siempre, se despidió también…
Hay que ver que somos un doble de nosotros mismos...cuál es cuál?

1 comentario:

el sin libro dijo...

aaaaaaaaaah hahahahaha. Ver a un oso corriendo a ti, y gritando "abrazooo" es digno de terror japonés.

Yo te voy a contarTE porqué winnie de poo no usa pantalones. Y no lo digo yo, lo dice Linier... ehhhh. lo busco.

Acá está:

http://macanudoliniers.blogspot.com/search?updated-max=2009-07-06T10%3A48%3A00-03%3A00


Es la cruda verdad...

Oye, y si alguien come flores, eso es impulse. Siempre lo supe.

Me gustó este texto.

Kasuro

chauchera